viernes, 8 de abril de 2011

Radio Valsequillo en 107.3

ProgramaEl Almendrero-Estilo de Vida y Salud.La miel es el líquido viscoso de sabor dulce producido por las abejas, a partir del néctar de las flores o de las secreciones de partes vivas de plantas o excreciones de insectos chupadores; las abejas además de contribuir a la polinización de las flores para que se pueda formar el fruto y llevar a cabo la reproducción, recogen, transforman y combinan el néctar de éstas con una sustancia que se encuentra en su saliva, transformándolo en miel que madura en la colmena y es extraída posteriormente de los panales por los apicultores.1

La miel está considerada desde tiempos remotos como un alimento de múltiples propiedades; uno de sus usos más frecuente es como edulcorante2, siendo –además- un producto con múltiples propiedades terapéuticas.

Supuesto que lo común es que las abejas elaboren la miel a partir del néctar de las flores, las características físicas, químicas y organolépticas3, dependen de la flor utilizada como fuente de néctar y del tipo de abeja que la produjo. De este modo nos encontramos con distintos tipos de miel de abeja:

  • Miel de flores: la producida por las abejas a partir del néctar de las flores; es transparente y se solidifica con el tiempo4, distinguiéndose distintas variedades según el tipo de flores.

        • Monofloral: cuando hay predominio del néctar de una especie determinada. Las más comunes son de castaño, romero, retama, azahar (naranjo), etc.

        • Multifloral: néctar de diferentes especies vegetales y en distintas proporciones. Miel de “varias flores”.

        • Mielato: es la producida por las abejas a partir de las secreciones dulces de cochinillas, pulgones y otros insectos chupadores de savia de pinos, abetos, encinas y otros árboles. Suele tener un color más oscuro, no es tan dulce como la de flores y solidifica con más dificultad. También suele recoger el sabor de la arboleda de la que proceda.

  • En Canarias, se suele diferenciar entre miel de Costa, miel de Medianías y miel de Cumbre.

Por lo general las abejas producen tres veces más de la cantidad de miel que necesitan para sobrevivir, por lo que este exceso de producción es aprovechado por el hombre para diferentes usos:

Gastronómicos: la miel se usa principalmente en la cocina y en la pastelería. Se suele emplear como acompañamiento del pan, las tostadas (en los desayunos y meriendas), las tortillas y otros alimentos, así como edulcorante sustituyendo al azúcar1. No es recomendable su consumo en los bebés (al igual que con otros edulcorantes), debido a que su mezcla con los jugos digestivos del niño crea un ambiente ideal para el crecimiento de determinadas bacterias2 que pueden resultar perjudiciales para la salud; este fenómeno no ocurre en los adultos porque los jugos gástricos son ácidos y no permiten el desarrollo de estas bacterias. Tampoco es recomendable para las personas diabéticas, ni para personas con los triglicéridos altos o que tenga alergia al polen.

Debemos evitar su consumo a temperaturas superiores a 60º C, para evitar pérdidas de propiedades beneficiosas y volatilización de algunos otros elementos.

Terapéuticos: la miel ayuda a cicatrizar más rápidamente las heridas y quemaduras, así como a prevenir las infecciones debido a sus propiedades antisépticas, antimicrobianas y antiinflamatorias. También tiene propiedades suavizantes por lo que puede ser utilizada en cosmética (cremas, mascarillas de limpieza facial, tónicos, etc.). Se suele emplear mucho en la medicina tradicional mezclada con canela molida y otros productos para combatir múltiples enfermedades: desde los resfriados y las gripes comunes hasta otras enfermedades crónicas como la artritis; sin embargo, desconocemos la existencia de estudios científicos que demuestren su eficacia, lo cual no niega la evidencia de la sabiduría popular que sigue confiando en la miel para tratar los efectos de estas enfermedades y ayudar a su curación.

Debido a su composición en azúcares simples es un excelente conservante natural; no obstante, es preciso consumirla con mucha moderación debido a su alto valor calórico (en torno a 3 kilocalorías por gramo).

Juntamente con la miel las abejas producen otros importantes productos: el polen, la cera, la jalea real y propóleos. Estos últimos tienen importantes aplicaciones para el tratamiento de múltiples dolencias debido a sus propiedades antibióticas, antivirales, antitumorales, cicatrizantes, antiinflamatorias, analgésicas, entre otras.

1 Vea el documento NUTRIENTES DE LA MIEL DE ABEJA. Compruebe que de cada 100 gramos de miel, más de las tres cuartas partes (76,4 gramos) son hidratos de carbono de absorción rápida: fructosa, glucosa, sacarosa, maltosa y otros tipos de azúcares. Verifique que además contiene minerales y vitaminas.

2 Clostridium botulinum: esta bacteria produce toxinas y la enfermedad del botulismo que puede resultar grave por sus efectos de sequedad de la boca y garganta, parálisis de la musculatura de la garganta y de los centros respiratorios.

R.Vasequillo

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