jueves, 20 de noviembre de 2014

Llanto por Radio Exterior de España

Recuerdo que la primera vez que viajé al extranjero lo hice a Luxemburgo. Fui de enviada especial de RNE para presentar un Festival de la Emigración y para hacer una serie de reportajes sobre los centros de emigrantes españoles que poblaban Centro Europa: diariamente realizaba un programa en Radio Exterior dirigido a ellos. Conocí a gentes de Asturias, de Galicia, de Andalucía, de Murcia, de todos los puntos de España, que vivían y trabajaban pensando en su país y para los que la voz de Radio Exterior de España les conectaba con su tierra, con la de sus padres y abuelos.
Radio Exterior era para ellos mucho más que una simple compañía radiofónica. Era la voz de su territorio, el cordón umbilical que les mantenía unidos a sus raíces. Y yo formaba parte de un equipo, con Pablo García y Olga Calleja, que a través de programas de Radio Exterior les hacíamos llegar los aires, los aromas, el acento de su tierra. Pero este Gobierno, tan insensible a tantas cosas, ha decidido cerrar „en nombre de la austeridad tantas veces pregonada„, dejar sin voz a los hombres y mujeres de la mar, a los cooperantes y misioneros para los que tanto significaba ese medio de comunicación de su país, a los miles de emigrantes, hijos y nietos de emigrantes para los que Radio Exterior, la Onda Corta, era la ventana por la que les llegaba su mundo.
El Centro Emisor de Noblejas fue puesto en servicio a finales de la dictadura, en 1971. Y la actividad de Radio Exterior fue apoyada por todos los Gobiernos, desde que se instauró la democracia en 1978, como medio de difusión de noticias e información no solo para marinos y para los emigrantes españoles que viven fuera de su tierra, también como un vehículo de difusión de nuestra lengua y nuestra cultura. Pero una vez más, esta Administración sitúa por delante del interés general, el ahorro económico sin importarle los colectivos afectados, las consecuencias inmediatas de su decisión y, sobre todo, las culturales a medio y largo plazo porque mientras que las grandes corporaciones publicas de radiodifusión europeas cada vez más intentan fortalecer sus emisiones para hacer llegar a todos los países su lengua y su cultura, este Gobierno nuestro, haciendo gala de una ceguera digna de estudio, hace desaparecer un medio importantísimo de comunicación en un gesto pueblerino de desprecio hacia el servicio público, enmascarándolo con lo del Internet y la TDT.
(…)
Ay, cuánto Rinconete y Cortadillo tenemos pululando por este país. Fuimos los inventores de la novela picaresca. Por algo será.
F.La Opinion de Murcia

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